La diabetes tipo 2 y la insulina

En enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 dado el gran número de personas que desgraciadamente la padecen y su gravedad, se hace especialmente importante clarificar ciertos mitos o prejuicios.

La diabetes tipo 2 representa entre el 90 y el 95% de todos los casos de diabetes diagnosticados.  Según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay más de 347 millones de personas que padecen esta enfermedad y solo en 2012 fue causa directa de 1,5 millones de muertes. La DM2 es un trastorno metabólico que representa una de las principales causas de consulta en atención primaria, con una gran dificultad en su control y las múltiples complicaciones que se producen tales como la hiperglucemia, disfunción e insuficiencia de diversos órganos, especialmente ojos, riñones, nervios, corazón y vasos sanguíneos.

En este artículo vamos a intentar explicar de una forma clara y comprensible porqué los pacientes que padecen diabetes mellitus tipo 2 también pueden necesitar tratamiento con insulina, no siendo únicamente indicada para la tipo 1.

Mito: “Solo los diabéticos tipo 1 necesitan inyectarse insulina”

Es muy común oír esa afirmación a algunas personas que creen, erróneamente, que únicamente los diabéticos de tipo 1 precisan de tratamiento con insulina, pero nada más lejos de la realidad ya que es muy frecuente en la diabetes tipo 2, dado el gran número de estudios que demuestran que es una alternativa efectiva, segura y necesaria, incluso en determinados casos, desde el primer día del diagnóstico.

Debemos tener en cuenta que, sobre todo en las fases iniciales, la diabetes tipo 2 puede ser asintomática. Como consecuencia muchos pacientes ya presentan complicaciones en el momento del diagnóstico.

Pero empecemos desde el principio. La insulina (descubierta en 1922) es una hormona polipeptídica constituida por cincuenta y un aminoácidos, producida y liberada por unas células especiales, llamadas células beta de los islotes de Langerhans del páncreas (también llamados islotes pancreáticos), el ser humano tiene alrededor de un millón de estos islotes, o pequeños racimos, repartidos por el páncreas.

islote
Islotes de Langerhans

En contraste con la diabetes de tipo 1, en la cual el organismo no produce insulina, consecuencia de  la destrucción de los islotes pancreáticos que antes mencionábamos, en la diabetes tipo 2 hay una falta relativa de insulina y/o el organismo no la utiliza eficazmente. Pero no por ello significa que no deba ser tratada, en muchos casos, con insulina, de hecho es más habitual de lo que la gente piensa. Inicialmente no suele ser necesaria, pero a medida que progresa la enfermedad el cuerpo gradualmente produce menos insulina hasta llegar a un punto en que el paciente no responde adecuadamente a los fármacos orales. El tratamiento con insulina es habitual y necesario para mejorar el control de la glucemia, ya que, en algunos casos, incluso combinando pastillas y ejercicio no es posible mantener bajo control los niveles de azúcar en sangre, aumentando el riesgo de complicaciones.

Por lo tanto, cuando el paciente no se controla correctamente con fármacos orales, la adición de una dosis de insulina nocturna es recomendable para frenar la producción hepática nocturna de glucosa reduciendo la hiperglucemia basal.

Por lo general, la diabetes tipo 2 se desarrolla lentamente con el tiempo. La mayoría de las personas con esta enfermedad tienen sobrepeso o son obesas en el momento del diagnóstico, aunque no es el único factor ya que el historial familiar y genético podrían jugar también un papel importante. Con menor frecuencia, la diabetes tipo 2 puede presentarse también en personas delgadas. Esto es más común en las personas mayores.

Ejercicio y alimentación

Aunque el ejercicio y la alimentación son la mejor prevención para el desarrollo de ésta y otras enfermedades, desgraciadamente en muchas ocasiones, cuando ya se padece la enfermedad, no es suficiente para controlarla y evitar el desarrollo de complicaciones, como la neuropatía diabética (daño en los nervios), siendo la complicación crónica más frecuente en la diabetes, afectando a la mitad de los pacientes (según datos de la Asociación Americana de Diabetes).

Cirugía de la diabetes

La cirugía de la diabetes ha demostrado ser altamente eficaz contra la diabetes de tipo 2, una enfermedad que es una de las principales causas de mortalidad en España. Tras más de 400 intervenciones hemos comprobado como los pacientes han obtenido una mejoría de su enfermedad en el 100% de los casos, dejando de inyectarse insulina en todos los casos operados tras seis meses, dejando de tomar pastillas e insulina en el 82% de los casos y controlando perfectamente solo con pastillas en el 17,8% (todos ellos se ponían insulina antes). Además, el 98% de los pacientes han normalizado las cifras de colesterol, el 67% los triglicéridos y un 66% la hipertensión arterial.

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